Todos comentemos errores.
A veces olvidamos detalles, tenemos distracciones o simplemente pasan.
Sin embargo, el caso que voy a relatar es un ejemplo de malas prácticas en el email marketing. No se olvidaron ninguna.
Aquí vamos:
- El Asunto: “Ud. que vió Stravaganza en Carlos Paz”
Si, yo ví ese espectáculo y me hicieron llenar un cupón para un sorteo. Pero nunca manifesté voluntariamente que quería recibir emails comerciales de su empresa (opt-in). Por lo cual, ya me siento invadido. Mi reacción, y la de mucha gente debe ser: “Si, fuí a ese espectáculo; y a vos que te importa!”
Lo ideal, para toda acción de email marketing, es tener una base de datos opt-in, es decir, donde los suscriptores han manifestado que quieren recibir nuestros mensajes. No era este el caso.
OK, pasada la reacción visceral generada por el asunto, abrimos el mensaje y…
- Es una sola imagen.
No solo es una sola imagen (sola, sola, sola) sino que de 915px de ancho.
En primer lugar, la mayoría de los programas de email no descargan las imágenes de los mensajes por defecto. Es decir, que hasta el momento no sé de que se trata el mensaje, ya que solo veo un cuadrado blanco.
Por otra parte, se recomienda que el uso de las imágenes no excedan los 600 px de ancho. Porqué? Porque la mayoría de la gente ve sus correos electrónicos en paneles de vista previa (de unos 700px de ancho aprox.) o en dispositivos móviles, por lo cual, con 600 px de ancho evitamos el scroll horizontal, algo poco habitual e incómodo. Muy incómodo.
Pero esperen… Pensemos… Yo soy una persona con muchos prejuicios. Tal vez el uso de la imagen está justificado. Seguramente ahora la descargo y es una imagen única, espectacular, sublime, que solo se puede apreciar en la plenitud de sus 915px de ancho y que me llevará indefectiblemente a la compra del producto.
Vamos… descargando… ok… logo del producto… y… foto más o menos lucida de las sierras como encabezado… es un emprendimiento inmobiliario… y… y… y… TEXTO.
Si, texto, mucho texto: 10 párrafos de texto hasta llegar al pie con la firma y el logo de la inmobiliaria.
Bien, ya veo que la imagen grande no valía la pena. Pero hay más.
- La redacción:
La primera oración dice, con un tono informal, que hace poco ví el espectáculo Stavaganza y cierra con un “Paso un buen momento, ¿verdad?”
A lo que mi respuesta fue: “¡Qué te importa!”
La personalización de un mensaje se basa en información que tenemos del receptor del mensaje y debe usarse con criterio. Y cuando el receptor nos conoce y tiene un vínculo con nosotros.
A nadie le cae bien que un desconocido nos pare en la calle y nos diga “Sé que hiciste el miércoles a la mañana. Fuiste a un bar a tomar una cerveza. Es una cerveza muy buena, ¿verdad?”
La respuesta más lógica sería: “Y vos quién sos? Me estás siguiendo? Qué te importa!!! Salí de acá!!”
Ok. sabían que había ido al teatro, que había llenado un cupón, tenían mi mail, pero de ahí a decirme “estuvo buena la obra, no?” más que personalización es una invasión a la privacidad.
A continuación habla de manera indirecta de como tienen nuestro mail: “lo tentamos a participar de un sorteo…” y nos introduce en las virtudes del producto, ya que el objeto de este mail es vender un terreno, ¿verdad?
Lo mejor es que para mantener la atención del lector (los pocos que llegaron hasta ese punto del texto) dice: “Prometo no aburrirlo, así que seré breve”
Buenísimo: la única parte del mail que denota algo de sinceridad. ¡Qué espíritu!. Teniendo en cuenta que tuvimos un presidente que basó su campaña en “Dicen que soy aburrido“, los creadores de este mail son los Agulla del email marketing.
Bien, y como no podía ser de otra forma, el mail continúa con varios párrafos de texto y… una tabla. ¡Si! Una tabla con números y letra chica (pixelada e ilegible).
Si hay algo entretenido y que le faltaba a este mensaje era un tabla con números explicando la financiación de los lotes.
Y todavía hay más.
Los links: (llamarlos Call to Action es demasiado pretencioso)
En el mensaje aparecía unos links que por gusto hice click: uno de ellos me llevava a un PDF con un plano del loteo, en blanco y negro y bastante poco vendedor.
El otro link llevada a un documento Word (no se guardaron ningún formato, ¿verdad?) con un modelo de la oferta de compra, el cual podía bajar a mi disco duro.
Y el último link decorosamente terminaba en “eficha.php=xxx”, lo que llamaba a hacer click indefectiblemente.
Luego, por suerte, la firma y el logo de la inmobiliaria.
El único elemento de esperanza en la humanidad fue que pusieron un link de desuscripción al pie del mensaje. Gracias!
Les dejo esta belleza del email marketing para quienes quieran analizarlo.
Y más allá de la ironía de mi texto, si alguien no está de acuerdo con lo que digo, puede dejar los comentarios que desee.
La imagen original era de 915 px de ancho. Aquí se presenta en 600px de ancho.

